La noche de los rábanos / Night of the Radishes

  • Remember, expect this to be challenging.
  • First, read the English version.
  • Next, read the Spanish version.
  • Click the control to hear the audio.
  • Listen several times, following along on the transcript.
  • Finally, listen without looking at the transcript.
  • See how many words and phrases you can pick out.
  • Read and answer the comprehension questions.
  • Visit the links if you like!
  • We recommend you do the short version first.

Get Adobe Flash player


Long Version

Night of the Radishes

The setting is the main Zócalo - or central plaza - of Oaxaca City, Mexico. The date is December 23rd, and the time is sunset. The event is the Night of the Radishes, one of the most unusual folk art competitions in all of Mexico. Already the line of eager viewers is long, and the judges are ready. Dozens of booths display carvings representing animals, saints, dancers, cathedrals, the Virgin Mary, nearly anything that might arise from the fertile imaginations of the creators. The stakes are high. The winner takes home 12,000 pesos and gets his picture in the morning paper.

Although the origin of this traditional contest is lost in the mists of time, we do know that the Spanish brought radishes and other vegetables to Mexico in the 16th century. Legend speaks of two monks that encouraged the natives to cultivate crops for subsistence and for sale. One friar suggested that as a way to entice people to the local market, they carve radishes into fanciful shapes and display them along with the produce they hoped to sell. Three centuries later, in 1897, the mayor of Oaxaca formalized what had become a yearly tradition, and the exhibition has been held ever since.

The radishes are not the little red round ones so prevalent in the United States. They are thick, long and cylindrical, measuring up to 20 inches in length and weighing up to seven pounds each. They grow into contorted shapes with multiple appendages. This grotesque outcome proves inspirational to the carvers, who are often forced to react creatively to what they have at hand. This gives an improvisational feel to many of the works. If the sculptures were music, they would be jazz.

A variety of techniques are employed to create these folk art masterpieces, but whatever the approach, the crowd loves the exhibition. Popping flashbulbs punctuate the proceedings as cries of amazement ripple through the onlookers when a particularly inventive display is encountered. Soon a winner will be chosen, but even the most diligent spraying cannot keep the masterworks from browning and wilting in the warm Oxacan night. The people drift off, perusing the many craft booths, or perhaps sampling some of the many sweets and pastries made especially for the holiday season. The Night of the Radishes is over until next year.

La noche de los rábanos

El escenario es el zócalo o plaza central de Ciudad Oaxaca, México. La fecha es el 23 de diciembre, y la hora es el anochecer. El evento es la Noche de los Rábanos, una de las competencias de arte folklórico más inusuales de todo México. El público ya hace una larga fila y los jueces están listos. Docenas de quioscos exhiben esculturas que representan animales, santos, bailarines, catedrales, la Virgen María, y casi cualquier cosa que surja de la fértil imaginación de los creadores. El riesgo es alto: el ganador se llevará a casa 12,000 pesos y su foto saldrá en el periódico.

Aunque el origen de este concurso tradicional se pierde en el tiempo, sabemos que los españoles trajeron el rábano y otras verduras a México en el siglo 16. Las leyendas hablan de dos monjes que alentaron a los mexicanos originales a sembrar cultivos para vivir y vender. Para atraer compradores al mercado local, un fraile sugirió esculpir rábanos en formas imaginativas y exhibirlos junto a los productos que esperaban vender. Tres siglos después, en 1897, el alcalde de Oaxaca formalizó la tradición anual y la exhibición ha tomado lugar desde entonces.

Los rábanos no son los pequeños, rojos y redondos que se ven en Estados Unidos. Son gruesos, largos y cilíndricos, miden hasta 50 centímetros de largo, y pesan hasta más de 3 kilos cada uno. Crecen con formas contorsionadas con múltiples extremidades. Sus formas grotescas inspiran a los escultores, que deben reaccionar creativamente ante lo que tienen a mano. Esto da un aspecto improvisado a muchas de las obras. Si las esculturas fueran música, la música sería jazz.

Se emplea una variedad de técnicas para crear estas obras de arte folklóricas pero, no importa la técnica, al público le encanta la exhibición. Los flashes de múltiples cámaras dan ritmo al acontecimiento, y expresiones de asombro escapan de los observadores al toparse con una escultura particularmente imaginativa. Pronto se elegirá a un ganador. y esto es bueno, porque ni los más frecuentes rocíos de agua pueden impedir que las obras de arte se marchiten en la cálida noche oaxaqueña. El público se va poco a poco, examinando los quioscos de artesanías o probando los dulces navideños. La Noche de los Rábanos ha concluido hasta el año próximo.

Comprensión

  1. ¿uno?
  2. ¿dos?
  3. ¿tres?
  4. ¿cuatro?


rabanos

rabanos